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Gallur 0 Épila 1

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Con la victoria, el Epila seguirá como líder una jornada más, conservando la distancia respecto del segundo, y aumentando en dos puntos más al tercero

Gallur 0 Épila 1

El Épila aguanta el liderato ganando a domicilio al Gallur, en un partido de más contención que juego, en el que dominaron más las tácticas que la técnica.

Fernando Rosel/directivo del C.F. Épila

El Gallur 14º en la tabla clasificatoria con 25 puntos y habiendo ganado cuatro de los nueve puntos posibles en sus tres últimos partidos, recibía en su feudo al Épila como líder de la clasificación con 46 puntos, y habiendo ganado también cuatro de los nueve puntos posibles, en sus tres últimos partidos.

Los locales afrontaban este encuentro separados tan solo cuatro puntos de la posición que marca el descenso en estos momentos, y muy influidos positivamente por lo que podría considerarse como el “efecto Zapater”, tras haber conseguido cambiar favorablemente la dinámica de resultados en sus dos últimos encuentros, venciendo en el Municipal gallurano a equipos de entidad como el Utrillas, y sacando un meritorio empate a domicilio con el JamónCalamocha.

Los galluranos además contaban con el factor motivacional extra que supone siempre jugar contra el líder de la categoría,  a lo que hay que añadir el hecho de saberse ganadores del encuentro jugado en la primera vuelta en La Huerta, que supuso la meritoria victoria en casa del líder.

El Épila, por su parte, se presentaba con la tarea de medir la intensidad de su fortaleza actual como líder, después de haber recuperado su “línea de flotación” habitual, tras su última victoria ante el Casetas en La Huerta.

Por otra parte, los epilenses guardaban en su memoria “la herida” que le infligiera el equipo gallurano, al vencerle en la mismísima Huerta en el partido de ida, y que supuso para el Épila la primera derrota en liga, siendo un acicate más la posibilidad de poder devolverle a los galluranos la derrota con una victoria a domicilio, y de esta manera conseguir así el “efecto a dos bandas” de, por una parte, sumar tres puntos que le permitirían seguir de líder, y por otra devolverle al Gallur la derrota sufrida, ante este, en la primera vuelta.

 Por todo lo anterior, el encuentro tenía un interés asegurado, ya que el Gallur podía dar un golpe de efecto venciendo al líder, además de sumar tres puntos muy valiosos para poder despegar hacia posiciones más seguras en la tabla clasificatoria. Por otra parte, el Épila tenía que dar la mejor versión de sí mismo tratando de alzarse con la victoria para evitar ser desplazado del liderato por el segundo clasificado y recortado en su ventaja respecto del tercero, en caso de que ambos dos consiguieran alzarse con la victoria en sus respectivos encuentros.

El partido se jugó en superficie de césped natural, que presentaba un estado con ciertas deficiencias, en una tarde con temperatura completamente primaveral, y con una buena asistencia de público.

El equipo arbitral encabezado por el colegiado Sr. Serrano Laguna, muy bien asistido en las bandas y especialmente en una de ellas, estuvo bien en líneas generales, llevando a cabo un arbitraje sobrio, con la autoridad y serenidad adecuadas, sin protagonismos histriónicos, y sin influencia en el resultado.

Por lo que a la primera parte del partido se refiere, el Épila salió como viene siendo habitual muy enchufado, hasta tal punto que el primer minuto de juego, tras el lanzamiento de un saque de esquina por su jugador el Mono Esteban, consigue marcar por mediación de su delantero el Sombras Sidy el cero a uno, que sería a la postre el único gol del partido, dándole una importantísima victoria que le permite permanecer como líder una jornada más.

En el minuto-8, es el Gallur quien a través de un saque de banda, consigue prolongar un balón con cierto peligro, pero que acaba sin consecuencias para el marcador.

Durante muchos minutos de esta primera parte, el partido trascurrió con lo que podríamos llamar un futbol sosón, muy basado en la contención y con escasa brillantez, alternando con escasas ocasiones para ambos contendientes.

En este sentido el partido trascurrió entre excesivas salidas del balón del terreno de juego por las bandas y algunas faltas, dando la impresión al espectador aficionado de que en cierto sentido estaba presenciando un partido de futbol de patio de colegio.

El Gallur se dedicó fundamentalmente a no dejar al Épila que generara su juego, conteniendo con bastante eficacia el balón y gestionando bastante bien la línea medular que, durante muchos minutos actuó perfectamente de “cortafuegos” a la hora de conectar la primera con la tercera línea del equipo epilense.

Al final de esta primera parte, justo en el minuto-45, el Épila dio la sensación de poder haber aumentado su favorable marcador, tras el lanzamiento de una falta directa que fue cabeceada por el central epilense DieguenBauer Diego Franco, que sale fuera por muy poco ajustando el balón al poste izquierdo de la portería gallurana.

En el segundo acto del encuentro, el partido terminó enseguida entrando en una dinámica de contención todavía más intensa que en la primera parte, ofreciéndose un juego poco vistoso en ataques y muy trabado en el dominio del balón, en donde apareció un juego muy rudimentario basado básicamente en pelotazos y balones largos y en la concentración de jugadores en la línea medular de cara a contener mucho más que a crear juego, y en donde los porteros de ambos equipos apenas tuvieron que intervenir.

En el minuto-17, como ocasión de un saque de esquina, es el Gallur quien crea una ocasión de peligro, forzando una buena intervención del portero epilense el Gato Fabre.

En el minuto-29, el Gallur intensifica su presión hacia la portería del Épila, creando cierta inquietud en la zaga epilense pero en definitiva, sin acierto a la hora de dirigir el balón entre los tres palos.

El Épila por su parte intentó sin éxito el acercamiento a la portería gallurana, y se tuvo que limitar a lanzar balones largos a su área, que terminaban sin ningún peligro como auténticos regalos para el portero gallurano, dado que su centro del campo solo permitía el pase de balones a través de lo que podríamos denominar “futbol de fuego de mortero”, que resultó a todas luces, totalmente inocuo.

Al final, el tiempo fue dando lugar al final solamente a escasas y estériles embestidas galluranas de cara al marcador, y de jugadas muy aisladas de contragolpes epilenses que tampoco dieron fruto de cara al gol.

En definitiva, el Gallur consiguió en la práctica totalidad del encuentro, maniatar a un Épila que no supo zafarse de la presión de los jugadores galluranos en casi todo el encuentro, y a punto estuvo de conseguir dejar su portería acero, a no ser por ese primer minuto de juego fresco y fulgurante de los epilenses, que le permitieron conseguir el gol de la victoria. En un encuentro que, en cualquier caso, reinó la contención y la especulación, sobre el juego creativo, fresco y de ataque.

Con esta victoria, el “gallo epilense seguirá cantando, de momento, como primer gallo del corral”, continuando como líder una jornada más, conservando la misma distancia respecto del segundo clasificado, y aumentando en dos puntos más su ventaja respecto del tercer clasificado, obligando de esta manera a elevar de nuevo la tolerancia a la frustración, de sus más inmediatos perseguidores.

Mientras que el Gallur, a pesar de la derrota seguirá, de momento, fuera de los puestos de descenso, dados los resultados producidos  en el resto de los emparejamientos de esta jornada.

Es obligado felicitar una vez más, la actuación de los técnicos y de todos los jugadores del Épila, por todo lo hecho y puesto en el campo en este encuentro, teniendo el mérito de haber sumado tres nuevos puntos ante un rival complicado, que puso todo su empeño en contener y anular toda la creatividad futbolística del equipo epilense, consiguiendo a pesar de ello una valiosísima victoria que le permite continuar comandando la clasificación una jornada más.

Igualmente nos merece también nuestra felicitación, el equipo del Gallur que, con entrega, compromiso y buena táctica en el campo, ha luchado lo indecible de manera deportiva, para intentar continuar con la racha de imbatibilidad que había iniciado, “vendiendo muy cara” su derrota ante líder. En este sentido, hay que decir que el “efecto Zapater” se ha hecho sentir en este equipo de manera positiva que, a buen seguro, pensamos que no será fácil doblegar en ningún terreno de juego.

Por último decir que lamentamos los hechos ocurridos al final del encuentro, justo a la entrada de los jugadores y del equipo arbitral a los vestuarios, que por fortuna parece que no acabaron en nada importante, y que con toda seguridad pensamos que son solo llevados a cabo por fortuna por personas que cada vez son menos frecuentes en los campos de fútbol. En este sentido, vaya desde aquí nuestro más enérgico rechazo a este tipo de actuaciones, y nuestra satisfacción de que todo haya quedado en una simple anécdota, que a buen seguro tiende a erradicarse cada vez más de los escenarios deportivos en general, y de los amantes del fútbol en particular.